Recent Posts

    Vagina azotaina

    Bueno, continuo, me levantó de sus rodillas y pensé que me daría un descanso, pero todo lo contrario, me hizo que me pusiera en el borde de la cama, con el culo en alto, ese mismo culo que ya estaba bastante rojo por el cepillo. Se me cogió un nudo en el estómago cuando escuché la hebilla de la correa, me volví para mirarle y vi como doblaba el cinturón en dos. Cuando comenzó a azotarme con él, el primero no me dolió mucho, pero los 9 restantes sí que dolieron porque los aplicó con mucha fuerza.

    Sólo fueron 10 azotes porque este hacía mucho ruido y estaban limpiando nuestra planta del hotel y no quería levantar sospechas. En ese momento di las gracias de que hiciera mucho ruido, porque el cinturón también picaba que no veas.

    Puso el cinturón en su sitio y vi que quería coger la vara. Ya que no me daba descanso, le dije que antes que la utilizara quería tocarla primero para ver cómo era, aunque en realidad era para que me diera tiempo a respirar un poco. Aproveché cuando no estaba mirando para tocarme el culo y ya estaba un poco hinchado de los azotes. No me dio mucho tiempo para recrearme y me obligó a que me tumbara de nuevo en el borde la cama.

    Tengo que reconocer que respiré hondo porque tocaba el turno de la vara. Sólo sabía de la existencia de la vara por videos de spanking que había visto, comentarios de otras spankees y todo lo que había leído y la conclusión era la misma: Recuerdo que sólo pensaba que tenía que aguantarlos sin llorar, porque soy muy orgullosa para eso, pero teniendo en cuenta que ya tenía unos cuantos azotes dados ya y el cansancio tenía miedo de no poder soportarlos.

    Se me pasó el tiempo larguísimo, cuando siguió azotando con la vara. Dolía muchísimo y sólo deseaba que se terminaran. Cada vez que ponía la mano, me pegaba en la palma con el cepillo. Los azotes siguieron cayendo con la vara sin piedad, y yo ya le decía que me perdonara, que iba a estudiar pero que por favor que parara, pero nada, le daba igual.

    Y pensar que en pocas horas tendría que coger el AVE de camino a mi ciudad natal ya que al día siguiente tenía que trabajar. Me dijo que me había ganado un ratito de estar en el rincón. Odio estar mirando en el rincón, porque me siento como si tuviera 5 años. Tenía que estar con los pantalones y tanga bajados, de rodillas y con las manos en la cabeza para no poder tocarme el culo. Es super humillante tener que hacer eso. Se me hizo eterno el tiempo de castigo en el que sólo pensaba que al día siguiente tenía que trabajar, cómo iba a estar sentada en el trabajo sin que se me notara nada… Después de ese rato que se me hizo interminable, me dejó levantarme, nos besamos y le pedí perdón por mi comportamiento irresponsable.

    Afortunadamente me perdonó y me tumbó en la cama de nuevo, ya que iba a echarme crema hidratante en el culo. Lo hizo con mucho cuidado, cosa que lo agradecí muchísimo porque me dolía montón. Ya era tarde, así que nos pusimos a almorzar, él sentado y yo de pie porque no me podía sentar cómoda del dolor. Después de comer, comenzamos a besarnos apasionadamente. Le pedí que se tumbara en la cama boca arriba y puse en mi ordenador que tenía encima de la mesa, canciones de Kenny G.

    Me acerqué a su oído y le susurré que cerrara los ojos, se relajara y que centrara toda su atención en el recorrido que iría haciendo mi lengua. Empecé a desnudarme, porque sentí bastante calor. Después le pedí que se pusiera boca abajo y repetí el mismo proceso. Casi 30 minutos después, volví de nuevo a sus labios y empecé a masturbarle para después, en ese momento sí, hacerle una gran felación. Su cara denotaba una gran satisfacción por la situación tan placentera que estaba experimentando.

    Nos volvimos a besar, me tumbó a mí en la cama y empezó a hacerme lo mismo. Le pedí que hiciéramos el misionero y se puso encima de mí. Fue un orgasmo muy intenso, por lo que creo que puedo afirmar sin equivocarme, que algunos vecinos de las habitaciones de al lado se enteraron de todo. Fue todo muy tierno y placentero, pero ese orgasmo fue el que me dejó totalmente muerta.

    Nos echamos los dos en la cama, medio abrazados, desnudos y nos pasamos un buen rato conversando. Nos fuimos a la ducha y nos duchamos mutuamente. También tengo que decir, que a cada momento, mi amigo, me tiraba pellizcos en el culo para que me doliera y ver cómo me picaba con él. Finalmente nos tuvimos que marchar cada uno para nuestra ciudad. El camino en AVE se me hizo largo porque me dolía bastante el culo, pero ni punto de comparación con lo que me dolían las 2 semanas siguientes.

    Con el frío, las nalgas me dolían muchísimo, así que cada vez que iba a trabajar, era un infierno tener que sentarme incluso para conducir. Después del castigo, me hizo un par de fotos para que me acordara de ese día. Quien quiera verlas, sólo tiene que seguir estos links de los protagonistas: Como cada día abrió la puerta de la casa tras un intenso día de trabajo, dejó sus zapatos en el terracita y se puso sus cómodas zapatillas.

    Todo permanecía en silencio, signo inequívoco de que su novia no estaba en casa. Cogió el móvil y llamo a su novia para ver cómo estaba e ir a buscarla si lo necesitaba pero no recibió respuesta ninguna, el móvil debía estar apagado o fuera de cobertura. Sin poder hacer nada y un poco preocupado se quedó allí esperando sin poder hacer nada, las horas fueron pasando hasta que la puerta después de cuatro horas se abrió para que su novia hiciera acto de presencia tranquilamente como si nada hubiese pasado.

    Bien, como quieres que este, un poco cansada después de un noche de fiestas, pero tranquilo nada que una buena cabezadita en la cama no solucione. Pensaba que no resistiríamos tanto, pero bueno ya sabes al final decidimos tomarnos los churros juntas. Entonces te lo has pasado bien, espero que no te hayas desmadrado mucho esta noche él esperaba una confesión, tampoco pasaba nada porque se hubiese emborrachado, aunque que la viera todo la ciudad en la televisión no iba a ser agrado ni para él ni para sus padres.

    Venga vamos a dormir. Ella se quedó mirando a su chico como no sabiendo a que se refería, aunque sabía perfectamente que lo que acababa de decir era una mentira bastante gorda que no se asemejaba en nada a la realidad de lo que había pasado esa noche con sus amigas. Él la miró y giró la vista hacía el televisor dando al play del video, la imagen de ella apareció en la pantalla, reflejando el estado en el que se encontraba en el momento en el que la estaban intentando entrevistar junto con sus amigas y evidentemente era un intento porque ellas no podían articular palabra alguna.

    Su cara se puso roja como un tomate de vergüenza, la acababan de pillar in fraganti en una mentira de chiquilla, y no sabía ni donde esconderse, era como si deseara que la tierra se la tragase. Lo que te imaginas cari, que como no bebemos nunca y esta noche lo hemos hecho nos hemos pillado un ciegazo que no veas, supongo que cuando nos grabaron serían las dos de la mañana, porque a las dos y media el hermano de mi amiga nos recogió y nos llevó a casa, he estado allí durmiendo un poco hasta que me he encontrado mejor para volver a casa.

    En definitiva una noche buena y mala a la vez. Las miradas de ambos se entrecruzaron. La verdad es que presentía que se lo iba a decir, primero porque se lo merecía por comportarse como una niña al emborracharse así sabiendo que no aguantaría la tasa de alcohol al no estar acostumbrada y luego por intentar encubrir todo lo que pasó. Si vivieras en casa estoy seguro de que tu madre no dudaría en quitarse la zapatilla y darte una buena azotaina con ella en el culo y como ya no vives allí y no creo que lo haga, de ahora en adelante cada vez que te portes mal, voy a ser yo el que te la dé.

    Así que aquí te espero. Se miró frente al espejo justo después de salir bajo el agua de la ducha, contempló su espléndido trasero y el color del mismo, aquel que estaba predestinado desde hacía un rato a cambiar de color en unos pocos minutos después. Se secó, se puso su pijama, salió del baño hacia el salón dónde estaba su novio. Ya te he dicho que lo siento, anda, perdóname….

    Con el hecho de ya haberme visto en video, ya ha sido suficiente castigo, de verdad. Que noooooooo, anda cari, perdóname. Mira que sepas que eres un gilipollas, eres muy exagerado. Me voy a la cama, buenas noches. La chica se dio media vuelta dispuesta irse a su habitación, pero el novio la frenó en seco y la cogió por la muñeca. Llevaría como unos veinte azotes y su trasero ya comenzaba a sentirse calentito.

    Le propinó casi cien azotes y el culo ya le ardía a la chica. Al novio también le empezaba a doler ya la mano, así que hizo un pequeño descanso. Ahora comenzaría el turno del cepillo. Cuando el primer azote del cepillo cayó sobre su trasero dio un pequeño alarido, le había dolido, había sentido el picor que le producía pero no tuvo tiempo de pensar cuando sintió el segundo en el lado opuesto al recibido el primero y así fueron cayendo uno tras otro sobre su culo. El color del mismo había cambiado totalmente de aquel que la chica había visto al reflejo del espejo, ahora era de un rojo intenso y no paraba de mover el culo de un lado a otro intentando lo inevitable, escapar una y otra vez a los azotes con el cepillo, que estaban cayendo irremediablemente sobre su trasero, sobre ese trasero tan espléndido que tenía como su novio se lo describía miles de veces cuando se lo veía al cambiarse de ropa.

    Ella lloraba desconsolada pero el cepillo volvía a caer una y otra vez, el picor que llegó a sentir por todo su culo ahora era acompañado por un ardor constante del mismo, como si saliesen llamas de él y un dolor intenso por la cantidad de ellos ya recibidos.

    Fueron alrededor de unos sesenta o setenta cepillazos los que se había llevado y esperaba que el cinturón no fuese parte de su castigo, a pesar de haber estado intentando esquivar el cepillo en innumerables ocasiones. El castigo se acabó. De repente, el chico tuvo una erección y desde esa postura le metió 3 dedos en la vagina y empezó a penetrarla con los dedos y a acariciarle el clítoris. Ella se estaba empezando a estremecer de placer. Por lo que la levantó de sus rodillas y ambos se besaron y se abrazaron.

    Uno le empezó a quitar la ropa al otro y se quedaron completamente desnudos y se fueron a la habitación de ambos. La chica se puso de rodillas y le empezó a chupar la polla a su novio. Con una mano ella le cogía y apretaba los testículos y con la otra mientras se la chupaba a su novio le iba masturbando. Él le dio media vuelta a ella y la puso agachada en el filo de la cama y la empezó a penetrar de pie mientras ella se apoyaba en la cama. Los dos estaban muy calientes y muy excitados y la chica le dijo que en breve iría a correrse, por lo que él la volteó y en la postura del misionero le estuvo metiendo la polla hasta el fondo hasta que ella suplicó que parara porque tenía que meterse los dedos en el clítoris… iba a correrse.

    Y así lo hizo, empezó a gritar de placer mientras con las uñas de la mano que le quedaba libre se las hincaba a su hombre en el trasero del orgasmo tan placentero e intenso que estaba teniendo.

    El semen se deslizó por los labios, ojos, garganta, tetas… mientras que la chica después de la corrida de su chico, empezó a lamerle la polla hasta que no quedó semen. Ambos se dieron una ducha juntitos y cuando se secaron ella fue a la cama. Él la siguió con un bote de crema hidratante. Él aprovechó para recordarle que a partir de ese momento no dudaría en usar el cepillo en su trasero cada vez que fuera irresponsable o se portara mal.

    No lo puedo evitar. Salgo tarde, como cada día, y cuando llego al barrio, me acuerdo de que falta gel de baño o pasta de dientes Todas las veces lo mismo. Me paro delante del muestrario de maquillajes y pienso que me iría bien otra barra de labios. Me pruebo una tras otra en el dorso de la mano. Yo pensaba irme ya, pero ahora que se joda, que me voy a probar todo lo que se me antoje.

    El caso es que no acaban de convencerme estos tonos. Escojo otra marca, pero es una marca de las caras y tienen el muestrario en una vitrina.

    Le pido a la señorita rinitis que me la abra y lo hace, con cara de muy malas pulgas. Me dice con retintín- ya tenia esto recogido. Estoy guardando la tarjeta de crédito cuando le veo.

    No se de donde ha salido. Es un hombre de unos cincuenta, no especialmente guapo pero con un aspecto muy interesante. Se acerca a la otra chica, y le habla, con una voz profunda. Con la clase de voz que, cuando la oigo hace que me entren ganas de portarme muy, muy mal. Cuando al fin, decido ser buena, pagar mis compras e irme. Son las diez menos veinte. Estaba atendiendo a esta señora. No se si es la mirada reprobatoria del hombre, o la mirada acusatoria de la chica, pero no puedo evitar tratar de dar la puntilla.

    La chica se pone roja de furia. Vamos a hacer una cosa. Y ahora, dame esa papelera, que vamos a pasar a mi despacho. No quisiera que esta señora se marchase sin lo que parece necesitar tanto. Me dice que haga el favor de acompañarle, y el me sigue, con la papelera en la mano. Empiezo a pensar si no he ido demasiado lejos. Pero no he podido evitar un estremecimiento cuando ha dicho eso de "lo que parezco necesitar tanto. Me indica que entre en su despacho, y le dice a la cajera algo que no entiendo.

    Pero me lo explica en cuanto nos quedamos solos. La tengo observada, señora, y no es la primera vez ni la ultima que nos hace salir tarde del trabajo. Contengo una respuesta airada. Porque quería hablar con usted a solas. Me mira, con una expresión de burla, y coge mi bolsa. El resto, son frivolidades por el estilo. Pero es inadmisible la forma en que ha tratado a la pobre Ana. Y no puede disculparse con ella porque se ha marchado.

    Titubeando, le vuelvo a pedir disculpas. A estas alturas tengo un revoloteo en el estomago, que ni te cuento. Le digo que si hay algo que pueda decir para que me disculpe, lo que sea Le pregunto que es, casi temblando. Temiendo que lo que voy a escuchar sea, precisamente, lo que quiero escuchar.

    Cierro los ojos, y escucho. Porque es obvio que tiene usted un problema. Su problema, es la falta de amor al prójimo. Se comporta usted como una niñata caprichosa y desconsiderada, y estoy seguro de que es consciente de ello. Tiene usted razón, pero es que no puedo evitarlo. Lo que necesita es que la eduquen. No puedo creerme mi suerte. Esto no puede estar pasando, es un sueño. Se sienta en una silla, y me dirijo hacia él como hipnotizada.

    Apoyo las manos en el suelo, mientras escucho su voz, diciéndome que lo que va a suceder es por mi bien, y espera que aprenda bien la lección. Al principio soy buena. Mantengo las manos en el suelo, no trato de cubrirme, y ni siquiera protesto mucho. Y eso que el cabrón sabe azotar, no es la primera vez que lo hace, ni mucho menos. Solo protesto cuando me alza la falda, tras unos minutos. Mi protesta me vale un azote fuerte que me hace quejarme.

    Pero cuando me baja las braguitas hasta media pierna y empiezo a notar los azotes sobre la piel desnuda, es cuando empiezo a quejarme en serio. Pero algo pasa en mi interior, porque en minutos, paso de las quejas y del pedir por favor que cese el castigo, a gimotear mientras me abandono totalmente a los azotes.

    Ahora lamento profundamente mi desconsideración y mi impertinencia y hasta haber molestado a la choni de la cajera. Asumo el castigo, mientras él me dice no solo cuanto lo merezco, sino lo beneficioso que va a ser. Continua, hasta que me oye pedir perdón, débilmente.

    No me atrevo a protestar cuando me lleva al rincón. Me quedo allí, con la falda subida, y las bragas bajadas, y con la seria advertencia de que no se me ocurra moverme. Cuando vuelve, no estoy en el rincón, sino ojeando un periódico que he encontrado. He dejado caer descuidadamente la falda. Me mira, y sacude la cabeza de un lado a otro, con gesto pesaroso. Es tarde para eso. Observo como se quita el cinturón y lo dobla por la mitad.

    No me resisto, me dejo conducir hacia la silla donde antes se sentó para azotarme, pero esta vez, me apoyo en el respaldo con las manos en el asiento. Apenas veinte, aunque no los cuento. A cada azote, suena una frase suya Cuando al fin, termina, hablamos un rato largo. El caso es que salimos muy, muy tarde, y nos despedimos delante del cierre. Me voy, pensando en que voy a hacer para sentarme a cenar sin que en casa me noten nada raro. Y pensando también en que la semana próxima podría acercarme a ver unas sombras de ojos.

    En silencio, Domme tomó la correa de la moto, y atando sus manos en el manillar, le dijo seca: Cuando parecía que todo había adquirido una extraña calma Después, todo su cuerpo se movía, tratando de culminar el gozo que se avecinaba. Un pensamiento cruza fugazmente la cabeza de jazmín: Espero que llegue pronto, la necesito junto a mí, necesito saber que mi castigo sirvió para su perdón.

    Terminé de cocinar y preparar una linda mesa; luego, junto a su sillón favorito al lado del fuego, me arrodillé a esperar…. Este es el enlace del emplazamiento del primer artículo original: Hemisferio norte y en el Sur que el invierno sea agradable.

    Recuerdo un incidente en particular, cuando me tocó hacer de enfermero de una muy interesante dama —semi pariente-. Ella era paraguaya y para entonces estaría bordeando los 40, mientras quien esto escribe andaría por los 22 o 23 añares. Resulta que esta casi tía mía, quien estaba pasando una temporada al cuidado de una anciana que vivía muy cerca de la vivienda que entonces moraba con mis padres, andaba bastante resfriada y la cosa se había complicado con una bronquitis que casi no le dejaba respirar.

    Por conveniencia y también por afinidad, una vez que había atendido a la anciana, ella se venía a compartir las comidas del medio día y de la noche a la casa. Fue en una de esas visitas que salió el comentario de que se sentía verdaderamente mal, pero que tenía que pasar la noche cuidando de la anciana y que, lo peor de todo era que la enfermera que le había colocado la primera inyección -de 3 dosis recetadas-no podría ir ese día.

    Ni corto ni perezoso, me brindé a colaborarla, puesto que era el flamante poseedor de un certificado que garantizaba mi habilidad de brindar primeros auxilios, que había recientemente logrado mediante un curso que se dictaba en la Cruz Roja. Me respondió que, por ese lado no habría problema, porque las inyecciones que necesitaba eran intramusculares.

    Pero, precisamente por eso —me confesó- le daba mucha vergüenza pensar en que yo se las aplicara y concluyó con que era mejor que buscara una farmacia donde pudieran inyectarla. Sin embargo, no pudimos encontrar ninguna cerca y ella se sentía muy mal, por lo que me pidió que la acompañara a la casa de la anciana, donde ella vivía temporalmente.

    Cuando regresó con el café, me sorprendió al decirme que lo había pensado mejor y de que, dadas las circunstancias aceptaba mi ofrecimiento. Me dijo que ella tenía las ampollas de penicilina y las botellitas de agua mezclada con silocaina.

    Le repliqué, algo turbado, que requeriría también algodón y alcohol medicinal y me dijo que no habría mayor problema. Como respuesta, me pidió que fuera a su habitación y que buscara el termómetro que había dejado sobre la mesa de noche, mismo que encontré en aquella ubicación, junto a 4 ampollas y dos jeringas descartables. Sin pensarlo mucho, cogí una de las botellitas de agua, la partí por el cuello como me habían enseñado en el curso y procedí a llenar una de las jeringas con su contenido, para posteriormente romper el sello de la ampolla que contenía la penicilina benzatínica de 1.

    Y si el clítoris es muy sensible tendremos que evitarle todo lo posible. Como hemos dicho antes, aquí nuestro mejor aliado es la postura:. Y como todos los azotes, los golpes en la vulva aportan un componente psicológico muy importante: Sensación de sexo duro y de dominación.

    Una recomendación para mujeres que no les suena nada bien: Como en cualquier azote: Si os gusta podéis empezar a hacer todas las variantes que se os ocurran.

    Una forma interesante de ir subiendo la intensidad es utilizar la ropa: Es muy sencillo combinar los golpes en la vulva con otros azotes. Pueden ser azotes a ella, en el trasero o en los pechos, reforzando un juego de dominación. Y si tu pareja no lo ve claro puedes probar también los golpes en el pene: Recibir un email con los siguientes comentarios a esta entrada. Recibir un email con cada nueva entrada. Esta web necesita del uso de cookies para dar su funcionalidad completa.

    Aviso legal Todas las propuestas eróticas. Ideas — golpes en la vulva. Cuidado con no pasarse! Cada persona es distinta, y su nivel de aguante puede depender de muchas cosas: De dónde demos los golpes: Esto se descubre probando zonas poco a poco, y aprendiendo. De cómo demos los golpes: Hay que evitar dar con algo duro, como los nudillos o las puntas de los dedos, o simplemente con una mano muy rígida.

    Como hemos dicho antes, aquí nuestro mejor aliado es la postura: Facilitan el golpe al clítoris Posturas boca abajo: Facilitan evitar al clítoris Y como todos los azotes, los golpes en la vulva aportan un componente psicológico muy importante:

    .

    PUTAS GORDAS VENEZOLANAS PRECIOSAS ESCORT

    La levanto y junto vagina azotaina las braguitas me las llevo a la cocina dónde las dejo dobladitas sobre un banco. Estoy demasiado enfadado para castigarte ahora. La vista desde su silla era espectacular, y el deseo de Clemente por aquella joven aumentaba cada minuto. Cuando al fin, "vagina azotaina", termina, hablamos engañando pelirrojo rato largo. Solo de pensar en la azotaina que me espera se me contrae el culo, casi puedo sentir el dolor y la indignación vuelve a consumirme, pero esta vez no pienso pedirle perdón por una bromita tonta, no es mi culpa si se lo ha tomado tan mal. Ximena destilaba refinamiento y seducción en cada uno de sus movimientos. Los azotes siguieron cayendo con la vara sin piedad, y yo ya le decía que me escorts vip videos ninfeta, que iba a estudiar pero que por favor que parara, pero nada, le daba igual. Los azotes de la vagina está utilizando un látigo, un látigo, un palo u otra herramienta de huelga de la vagina o el área vaginal. Debido a la sensibilidad del. Azotes Vagina movies. estonianhandbook.eu page 1 of 2 videos. Azotes Vagina Porno - Los videos más populares en Teatro Porno - Frotando su vagina carnosa.

    TARTA DE CREMA MASTURBÁNDOSE