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    Relax sexo neblina gay

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    La cara con que se presentó Ramón era todo un poema. Fue el primero en preguntarme, dando por sentado que había recibido en mi cama a la mujer. No me pidió detalles. Y si no había disfrutado por lo menos no habría sufrido como él. Después me pidió le pajease a él y tuve que agarrar la polla de un tío y frotarla, por cierto los huevos y verga los tiene negros.

    En vez de compasión que era lo que Ramón esperaba de mi lo que sentí fue envidia, aunque conseguí disimular y mostrarme compungido. De las noches no quiero ni recordarlas, fue horripilante. En camas de hoteles pequeños y nada limpios, despertado cuando aun no había aparecido una mínima señal de luz diurna, lamido, babeado y follando a quien no deseaba ni siquiera acercarme, haciendo el esfuerzo de pensar en algo o alguien que me permitiese encender los genitales lo suficiente para expulsar mis jugos y así evitar el enfado de aquella mujer,.

    Efectivamente allí fuera tendrías a la fuerza que sentir la soledad, la misma que el primer cosmonauta sentiría en la luna, si le hubieran abandonado sus compañeros cuando bajó de la nave espacial. Aunque por la expresión dudosa que puso no creo entendiera si esta palabra quería decir bien o mal. Era como estar en una playa muy grande, en la que por la distancia no se veía el agua. Para algunos significaba la culminación de la gira. Para Ramón y para mí que después de dos noches allí iniciaríamos el regreso.

    Aunque por la noche baja la temperatura y sentiréis frío. Hay seis "jaimas" o tiendas del desierto suficientemente espaciosas para arreglarnos bien. El oasis con sus cuidadas palmeras, recortados y embellecidos parterres de verde hierba, cercados de llamativas y exuberantes flores, edificios de madera perfectamente barnizados y "jaimas" de techos excesivamente nuevos, no me atrajeron en absoluto.

    Sin embargo si me satisfizo la oposición, que contra aquel preparativo turístico, ponía la naturaleza, ofreciéndonos la vista de una planicie de arena llena de montículos, un viento continuo que movía y cambiaba su superficie y la maravillosa transformación, que la existencia de agua, podía realizar en aquella tierra inhóspita convirtiéndola en un paraíso de verdor.

    Otro hecho también me admiró, solamente unos segundos separaron el día de la noche. Inmediatamente que el sol desapareció, las zonas a las que no llegaban sus rayos, adquirieron inmediatamente una oscuridad de noche cerrada.

    Llegada la hora de distribuir las "jaimas", reunidos en un corro, tuvimos que oír de la capitana. El teniente me miró y con un gesto me indicó le siguiera al otro lado de la "jaima".

    Cuando salía en pos de él me despedí de Ramón con la mirada. Quise poner en ella, aunque no lo sentía así, que el cambio me producía una gran desilusión. Por los deseos que mostraban mis ensoñaciones, cuando me masturbaba, creía también ser gay pues siempre imaginaba follaba o pajeaba con chicos, pero nunca, durante mis eróticos sueños, mi culo era traspasado, siempre era yo quien lo hacía. Estos pensamientos me sirvieron para alejar el miedo que pudiese tener de probar de una manera real lo que había vivido multitud de veces de forma imaginaria.

    Consideré que la situación era propicia, el oponente tenía un físico bello y apuesto y sobre todo le notaba deseoso que alguien le proporcionase el placer que había imaginado recibir de mi amigo Ramón, por lo que le dije.

    Era la primera vez que me enfrentaba físicamente a alguien dispuesto a realizar una sesión de sexo homosexual conmigo y mi polla estaba tan encogida y escondida entre el vello de sus alrededores que podía pensarse que tenía ella el mismo temor de no quedar a la altura debida y había huido de entre mis piernas. Pero al recordar lo que me había dicho Ramón "tiene los huevos y la verga de color negro", a la vez que se enderezó mi "cosa" y apareció entre mi crecida y rojiza pelambrera, sentí un imperioso deseo que desapareciese prontamente su ropa para contemplar aquello que a mi me parecía una rareza digna de contemplar.

    Desnudos uno frente al otro no pude evitar que mis ojos, de una forma excesivamente extraña o embelesada, quedasen clavados en su recia, abundante, endurecida y negra virilidad. Ya desinhibido totalmente, sabiendo lo que el teniente no me pediría, tumbado sobre una de las alfombras, me dejé abrazar, besar, acariciar y lamer por aquel bello marroquí, que amablemente, cada vez que iniciaba alguno de sus placenteros actos sexuales, solicitaba mi permiso y sonreía feliz cuando conseguía soltase ayes placenteros.

    Cuando me pidió realizase a él lo mismo, me lancé abiertamente sobre su cuerpo. Después de unos minutos en los que noté en su rostro el placer que le producía, me pidió. Iba a lamer por vez primera los genitales de un hombre y que éste tuviese una polla y huevos tan intensamente negros, para mí, por raro y extraño, era especial y delicioso. Intenté repetir lo mismo que me hizo a mí e imitar las mamadas que había contemplado en las películas de internet.

    Gocé y creo hice que él también sintiera placer cuando pasé mi lengua por el rincón donde sus muslos y posaderas formaban el nacimiento de sus tintados testículos y sangrante verga, donde metí goloso mi rostro para impregnarme de su especial y viril olor de excitado joven macho.

    Después me dediqué por entero a ensalivar y recorrer varias veces, desde su nacimiento hasta su rojo capullo de fresa madura, su dura, gorda y oscura polla, para finalmente, recalar en su agujero que lubrifiqué y preparé por si me pedía le atravesase con mi inhiesta y ya dispuesta verga.

    Las sensaciones que noté con el roce de mi polla penetrando por su recto, fue muy delicioso, pero nada comparable al que sentí después en el mete-saca que siguió a continuación. Notaba como si algo muy caliente, escondido en mi interior, avanzaba un poco en cada embolada que realizaba sobre su trasero, produciendo un delicioso placer en mis zonas genitales como nunca antes había sentido.

    Quise estar pendiente de la salida de Ramón, pero lo que estaba ocurriendo delante de mi, me absorbió de tal manera que dejé de mirar hacia la puerta de la "jaima" donde debiera éste aparecer.

    Esperé que el grupo marchase comentando la belleza que habían contemplado y miré entonces detenidamente, durante casi dos minutos, a Ramón que también me miraba y no decía nada.

    Me di entonces cuenta que debiera poner cara de compungido porque Ramón pensaba, que habiendo tenido que follar al teniente, habría sufrido una horrible noche. Un viaje a traves de Marruecos tintin [ Gays ].

    Y remachó su aviso. Cuando marchó Pedro dije a Ramón. Mi rubio, estamos entrando en el desierto. Os levantaremos a tiempo para que gocéis de un amanecer en el desierto - nos dijeron los guías. Utilizaremos una de ellas como comedor y sitio de estar. Pensaba que la primera vez fuera diferente, metería mi polla en un coño joven y amado. Pues desde ahora cambio mi orden. Hubiera preferido no tener que realizarlo - contesté evasivo. Ella me dijo que lo pasabas bien a su lado.

    No tenía otro remedio que mostrarme complaciente. Lo sería si tu lo eres también. Deseo me prometas no cambiarme nuevamente y tenga que volver donde esa mujer y que nos cuides a Ramón y a mí de manera que no nos pase absolutamente nada hasta que regresemos a España. Ahora estoy a tu disposición. De ti depende que también me guste lo que haga contigo.

    Al percatarse de la dirección de mi mirada me propuso. Aunque había sido mi subconsciente el que había hablado le contesté. Te entiendo, pero me diste tanto placer que no me pude resistir a manifestarlo. Ahora descansa, duerme tranquilo y disfruta mañana de la maravillosa salida del sol. Aun tenemos otra noche para nosotros. No te enfades conmigo Valen yo no he tenido la culpa. Nunca te culpé a ti. Fue lo que suelen decir las gentes de esta tierra, el "baraca" que significa algo así como el destino.

    Lo que me gustaría saber que "mi sacrificio" no fue en vano, que tu disfrutaste de la noche. No me atrevía a decirte que mi desvirgamiento fue algo sublime, como nunca esperaba sucediese. Esa mujer es insaciable. Si de algo me di cuenta es que por primera vez lograba levantar algo sin las manos, y no soy un caballero jedi. Después de todo, la Fuerza existe. Ya seco, paso obligado por la barra nuevamente. Biela adentro, subo a la zona de vapor; pero antes, echo un vistazo a la sala de cine. Lo que alguna vez fue un dormitorio, me imagino el principal de la casa —con papel tapiz y armarios incluidos— evolucionó en una pequeña pornoteca.

    El concierto de gemidos que los anteriores inquilinos de la casa seguramente protagonizaban en esa estancia, fue reemplazado por los que produce ahora un plasma. Hay sillas, pero nadie las usa. Su atención tiene dos objetivos: En este espacio también no suele suceder mucho. Para pajas, suficiente mi casa. Quiero ver acción porque a eso vine. Me adentro en la famosa sala de vapor, donde por lo oído ocurren cosas interesantes. Un par de colombianos ahí presentes empezó a hacer lo suyo: Esto se volvió porno.

    Ahora sí me siento como en una película. Mi presa, trigueño tirando 22 años, se acuesta boca abajo en la grada superior. No me quedó otra que mandar mano a su trasero. Lo tomé en buena onda, deduje que a él no le gustó. Salí de la sala. Al rato, inferí que yo era el catalizador del deseo en ese sitio. Ni bien me retiré, la fiesta ahí se acabó. Seguí conversando con Gabo, quien regresó al bar.

    Subimos, pero no hizo honor a su apodo: Todo se me pasmó, literalmente. Así culminó la primera noche. Otro domingo, otra sesión. Esta vez fui solo y quería experimentar lo que ocurría en el sauna y los cuartos privados. Un hombre joven, con pinta de modelo, acompaña a un tipo mayor a él. Sabe con antelación quiénes son sus rivales. Al igual que en la antigua Roma, me confirma que figuras importantes y no tan importantes del medio acuden al spa.

    La comunidad gay tiene miembros en todas las instancias y ya no es un secreto. Lo que ocurra adentro, sí. La discreción es importante en este negocio. La voz de Paloma San Basilio suena en el bar.

    Un tipo que bordea los 40 la imita. No se nota que extrañaba Ecuador. Junto a él, un chico de apariencia veinteañera, tipo europeo, estatura normal, grandes ojos verdes. Se llama Manuel, y es ejecutivo en una empresa local. Conversamos y nos vamos conociendo. Acordamos ir al sauna. Llevaba consigo una cerveza helada. Le cerramos la puerta, pese a sus ruegos. Primer domingo de febrero.

    En Facebook circula la noticia: No podemos tomar fotos, así que nuevamente me aventuro solo. Arribo a las La entrada a la celebración se garantiza con 12 dólares, lo que incluye barra libre de cerveza y piqueos. Lo saludo y me interno en el vestuario. Desde ahí veo lo prometido en las duchas: En el trayecto hacia la barra veo bastante: Arriba, la sala de cine es el epicentro de la acción.

    Dos parejas rinden culto a Príapo, como tratando de imitar lo que aparece en la pantalla. Uno me llama la atención. Es delgado, muy joven.

    Se llama Dan y tiene 18 años. Cabello oscuro, apariencia punk y dos piercings: Es tímido y se ve tranquilo. Eso me gusta, no quiero a nadie desaforado. Conversamos mucho y nos besamos.

    Decidimos subir al sauna. Una vez dentro, el calor hace efecto. Deseo y sudor son un excelente coctel. La puerta de la sala se abre y él se cubre. Nuevamente le indico que no pare bola. Sigue preocupado por sus amigos, tiene miedo que lo vean desnudo. Me meten mano por todos lados. Vamos al bar, veo el rostro de un poeta y nuevamente al promotor de cómics. Me ven y huyen despavoridos. Tomamos de nuevo unas cervezas y escapamos al gimnasio.

    No hay nadie y hacemos nuestro show.

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    Las visitas a la ciudad antigua con el gran suqa los museos y mezquitas y al centro comercial fueron brevespero dejaron en ellas una huella imborrable. Cristiano Ronaldo, el humilde. Y ya a pleno sol, recordando aquel día lluvioso como el primero de acompañantes eroticas realsex nueva vida, alcanzó la cama satisfecho de sí mismo. También advirtió en Saleh una actitud algo hostil hacia sus compatriotas. Sin embargo la soledad en su ciudad se le hacía asfixiante. La cosa sigue de largo pero poco a poco va bajando de tono.

    El artículo que envié al concurso lo bajé de internet y lo copié fotografía a fotografía y letra a letra. Creo que esto ayudó a que me dieran el premio.

    Los ganadores, llegados de todas las partes de España, nos reunimos en Madrid en la embajada marroquí el lunes uno de abril de aquel año, coincidía con el inicio de las vacaciones de Semana Santa, a las diez de la mañana. La comunidad de Cataluña era la que estaba mejor representada, pues había tres jóvenes residentes allí.

    De Asturias estaba yo solo. Desde la embajada nos llevaron, en un vehículo oficial, hasta el aeropuerto de Barajas y en un avión comercial de las líneas reales marroquíes nos trasladaron hasta Casablanca. En esta ciudad se iniciaba la visita de los diez días prometidos. Era un funcionario marroquí que trabajaba en la embajada de su país en España.

    Parece éramos unos visitantes importantes para ellos. Nos trasladaron después a un magnífico hotel en el centro de la ciudad moderna de Casablanca, donde íbamos a pasar la primera noche en territorio marroquí. Se trataba de un hombre y una mujer. Ésta era muy morena, con el pelo cortado de manera masculina, en el medio de la treintena, alta, enjuta y delgada que a través del suave y estrecho vestido que la cubría se le marcaban perfectamente las bragas que cubrían sus posaderas.

    Si aquel día hubiese portado uniforme con pantalones, como lo hizo posteriormente, por su porte militar hubiera creído se trataba de un apuesto oficial masculino del ejército alauíta. Noté que la mirada que nos dirigió al grupo de los expectantes muchachos iba cargada de una extrema sensualidad y lascivia, como si nos viese como posibles presas sexuales. Él guía que nos presentaron representaba varios años menor que ella y me pareció una maravilla, moreno, pelo corto muy rizado, brillantes y preciosos ojos negros protegidos por unas larguísimas pestañas, una amplia sonrisa que dejaba ver unos blancos e iguales dientes sobre un rostro curtido por su vida militar al aire libre, cuerpo cimbreante, sin exceso de grasa y un "paquete" muy marcado en su estrecho y pegado pantalón militar que arrastró, casi sin darme cuenta, mi mirada hacia aquel caliente lugar.

    No me gustó la guía femenina que el gobierno había puesto para cuidarnos y dirigirnos durante el recorrido que íbamos a realizar por el territorio marroquí pero sí lo había hecho, y mucho, el varón.

    Iba conducido por otra mujer militar, probablemente una simple soldado, anodina totalmente y de la que no llegué a conocer ni siquiera su voz. Casablanca nuestra primera visita no me complació.

    No solo su parte moderna, tampoco me quedó un recuerdo ilusionante de la parte antigua de la ciudad, porque noté le faltaba esa belleza y sabor autóctono que creo representa la esencia del país marroquí y que tuvimos ocasión de empezar a degustar posteriormente a partir de visitar Fez. Ya nos había dicho Talib durante el trayecto en el avión desde Madrid. Salimos muy temprano de Casablanca y enfilamos la carretera que nos iba a llevar hasta Fez, antigua capital del reino alauita, donde acertó Talib al decirnos que allí empezaríamos a contemplar algo del verdadero Marruecos.

    El palacio real de esta ciudad fue lo que visitamos por la mañana. Fue durante el viaje y visita de este día en el que tuve la sospecha de que nuestros guías sentían una atracción especial hacia los dos chicos rubios que íbamos en la expedición. Ella mostró un enfermizo deseo de estar a mi lado y cada vez que tenía ocasión, ante un puesto de verdura para mí desconocida, un escaparate que mostrase cosas interesantes, una antigua bella puerta labrada, un minarete en las alturas, mientras disimulaba que contemplaba lo mismo que yo, pegaba a mi cuerpo todo lo que podía del suyo, incluido su rostro.

    El guía tampoco se apartaba ni un solo momento del otro muchacho rubio que iba en la expedición, cuyas tonalidades capilares eran menos rojizas que las que poseía mi pelo. Se trataba de uno de los procedentes de Cataluña, exactamente de Torredembarra en Tarragona y se llamaba Ramón Rosón Ferrer.

    Recuerdo muy bien que le comenté, sonriendo, cuando todos nos presentamos. Durante la visita de la parte vieja de Marraqués, aunque efectivamente esta ciudad poseía la verdadera belleza, encantamiento y poesía de las antiguas villas musulmanas, tampoco pude disfrutar totalmente. La continua y molesta persecución de aquella mujer la hubiese superado, pero comencé a sentir, al atravesar sus oscuras, misteriosas y estrechísimas callejuelas, de altos y descarnados muros laterales, por las que no podían pasar dos personas a la vez sin rozarse, una claustrofobia, angustia y miedo, que sin desearlo me ascendía desde el estómago y ahogaba.

    Aunque íbamos en grupo mi mente comenzó a imaginarse verme un atardecido, cuando va desapareciendo la luz y avanzan las sombras, atravesar solitario aquellos estrechos y misteriosos lugares, aquellos callejones estrechísimos y oscuros incluso a la luz del día, por delante de esas pequeñas, misteriosas y cerradas puertas que aparecían de pronto en los estrechos pasadizos que recorrimos, que nos dijeron dan a patios interiores, donde escondidas entre jardines, tiestos de flores y seguro pozos profundos, existen viviendas que no ves.

    Pensaba que abierta de pronto, una de aquellas misteriosas puertas, pudieran aparecer unas manos ocultas, que me asían, apartaban del grupo y transportan hacia sitios desconocidos e indudablemente terribles.

    De pequeño, cuando veía un chino en una película de miedo, que siempre era uno de los malos del film, me asustaba en cuanto aparecía en la pantalla y al soñar con él por la noche llegaba a mearme en la cama, cosa que no ocurrió en esta ocasión aunque si dormí desazonado en el recuerdo de aquellos para mí extraños y misteriosos lugares.

    Marruecos es eminentemente campesino. Contempla sus naranjos, olivos y vides. Este guía es maricón. Me dice que le gustan los chicos rubios mientras me soba en cuanto puede la parte destapada de mis piernas. Tampoco podía decirle que desde mi punto de vista el que tenía suerte era él por la posibilidad de ser acariciado por un chico tan bello y toquetear las "cositas" que consideraba excepcionales del militar alauita. Después de comer arrancamos y durante la tarde pasamos por los mismos problemas que a la mañana.

    A la noche paramos a descansar en un hotel de una pequeñísima villa, cuyo nombre no recuerdo, que tenía grabada en la puerta de cristal de la entrada, tres estrellas, aunque puedo asegurar que en España hubiera tenido problemas para que le concedieran solamente una. Cuando tuvo ocasión, nos apartó a Ramón y a mí al contemplar teníamos el pelo rubio, para contarnos.

    El submundo marroquí llega a robarlos a su propia familia mientras hacen turismo. Es como si ya no existieran para el resto del mundo!! Se trata de una invitación del propio gobierno marroquí y para que eso no ocurra os han puesto para cuidaros a oficiales del ejército, verdadero dueño de este país.

    Ahora al oír a este español, mi temor ha alcanzado tal altura, que creo que, como mal menor, tendremos que aguantar y obedecer a estos dos "salidos" y dejar pasar los días que faltan hasta nuestro regreso.

    A quella noche, antes de retirarnos a dormir, nos anunció la capitana-guía otro cambio en la forma de descansar. Me acosté muy inquieto, no conseguía conciliar el sueño, la postura de aquella mujer hacia mí durante aquellos días, el miedo que pasé durante la visita a Marraqués, lo que había oído narrar a Pedro que llevaba varios años allí y que me mandasen dormir solo, era para sentir suficiente temor y que el sueño huyera. La habitación tampoco ayudaba demasiado al descanso, porque aparte que las paredes estaban pintadas de un amarillo chillón y bastante sucias, el resto de la estancia tampoco ayudaba a conseguir una sensación de relax.

    Indudablemente no existía un retrete en ella, ni siquiera en la planta pues había que bajar hasta la inferior para hacer las necesidades, solamente tenía una desportillada palangana y un pequeño barreño de madera lleno de agua. De pronto me desperté sobresaltado, pero era tan realista la sensación de lo soñado, que me olí las manos por ver si tenían aquel nauseabundo hedor a pescado podrido que me figuraba poseería el coño de aquella mujer.

    Por la postura que tenía cuando me desperté de pronto creo que la mujer había llevado mi mano libre hasta dentro de su vagina y llevaba un tiempo pasando las suyas por mis órganos sexuales, porque en el momento de abrir los ojos tenía la polla dura y excitada y soñaba que un lindo chico me pajeaba.

    Recuerda que lo ahora vamos a hacer no deja, ni en ti ni en mí, ninguna señal que te sirva de comprobación. Recordé entonces las observaciones de Pedro y lo que Ramón y yo habíamos decidido hacer en lo sucesivo por lo que cerré la boca y la dejé actuar. Me desvistió completamente y comenzó a lamer las cercanías de mis genitales.

    Tenía miedo que notase la flacidez de mi verga y el rechazo instintivo de ésta a endurecerse y respiré tranquilo cuando conseguí apareciese dura entre mis piernas cerrando mis ojos y pensando que quien estaba allí, a mi lado, era el teniente.

    Sabía positivamente que si así sucedía no podría evitar devolver de asco la totalidad de lo comido desde mi llegada a Marruecos. Seguí con los ojos cerrados y me dejé colocar de la manera que quiso. Se puso horizontalmente sobre la cama y me volteó para que me colocase, cual largo era, encima.

    Fueron sus manos las que buscaron mi, menos mal, empinado pene y lo introdujo en su cuerpo y fueron suyos también los movimientos que permitieron la entrada y salida de mi polla en su vagina. Nunca antes, ni siquiera en sueños, había pasado por una situación igual, pero como lo imaginado había funcionado mientras me lamía la verga, le pedí dejase de animarme diciendo palabras cariñosas para poder dedicar mi imaginación a sentir que follaba con el teniente.

    Acerté nuevamente y debí al cuerpo desnudo que imaginé del guía, a la belleza y sensualidad que pensé irradiaba su persona y a la enorme y poderosa polla que supuse debiera poseer, el llegar a poder depositar mi semen en su asqueroso agujero.

    Cuando la mujer desapareció de mi habitación, me lavé como pude la polla y alrededores con el agua del barreño y permanecí lloroso hasta que sentí nos llamaban para el desayuno. La cara con que se presentó Ramón era todo un poema. Fue el primero en preguntarme, dando por sentado que había recibido en mi cama a la mujer.

    No me pidió detalles. Y si no había disfrutado por lo menos no habría sufrido como él. Después me pidió le pajease a él y tuve que agarrar la polla de un tío y frotarla, por cierto los huevos y verga los tiene negros.

    En vez de compasión que era lo que Ramón esperaba de mi lo que sentí fue envidia, aunque conseguí disimular y mostrarme compungido. El concierto de gemidos que los anteriores inquilinos de la casa seguramente protagonizaban en esa estancia, fue reemplazado por los que produce ahora un plasma. Hay sillas, pero nadie las usa. Su atención tiene dos objetivos: En este espacio también no suele suceder mucho.

    Para pajas, suficiente mi casa. Quiero ver acción porque a eso vine. Me adentro en la famosa sala de vapor, donde por lo oído ocurren cosas interesantes. Un par de colombianos ahí presentes empezó a hacer lo suyo: Esto se volvió porno. Ahora sí me siento como en una película.

    Mi presa, trigueño tirando 22 años, se acuesta boca abajo en la grada superior. No me quedó otra que mandar mano a su trasero. Lo tomé en buena onda, deduje que a él no le gustó. Salí de la sala. Al rato, inferí que yo era el catalizador del deseo en ese sitio. Ni bien me retiré, la fiesta ahí se acabó. Seguí conversando con Gabo, quien regresó al bar. Subimos, pero no hizo honor a su apodo: Todo se me pasmó, literalmente.

    Así culminó la primera noche. Otro domingo, otra sesión. Esta vez fui solo y quería experimentar lo que ocurría en el sauna y los cuartos privados. Un hombre joven, con pinta de modelo, acompaña a un tipo mayor a él. Sabe con antelación quiénes son sus rivales. Al igual que en la antigua Roma, me confirma que figuras importantes y no tan importantes del medio acuden al spa. La comunidad gay tiene miembros en todas las instancias y ya no es un secreto.

    Lo que ocurra adentro, sí. La discreción es importante en este negocio. La voz de Paloma San Basilio suena en el bar. Un tipo que bordea los 40 la imita.

    No se nota que extrañaba Ecuador. Junto a él, un chico de apariencia veinteañera, tipo europeo, estatura normal, grandes ojos verdes. Se llama Manuel, y es ejecutivo en una empresa local. Conversamos y nos vamos conociendo. Acordamos ir al sauna.

    Llevaba consigo una cerveza helada. Le cerramos la puerta, pese a sus ruegos. Primer domingo de febrero. En Facebook circula la noticia: No podemos tomar fotos, así que nuevamente me aventuro solo. Arribo a las La entrada a la celebración se garantiza con 12 dólares, lo que incluye barra libre de cerveza y piqueos.

    Lo saludo y me interno en el vestuario. Desde ahí veo lo prometido en las duchas: En el trayecto hacia la barra veo bastante: Arriba, la sala de cine es el epicentro de la acción. Dos parejas rinden culto a Príapo, como tratando de imitar lo que aparece en la pantalla. Uno me llama la atención. Es delgado, muy joven. Se llama Dan y tiene 18 años. Cabello oscuro, apariencia punk y dos piercings: Es tímido y se ve tranquilo. Eso me gusta, no quiero a nadie desaforado. Conversamos mucho y nos besamos.

    Decidimos subir al sauna. Una vez dentro, el calor hace efecto. Deseo y sudor son un excelente coctel. La puerta de la sala se abre y él se cubre. Nuevamente le indico que no pare bola. Sigue preocupado por sus amigos, tiene miedo que lo vean desnudo. Me meten mano por todos lados. Vamos al bar, veo el rostro de un poeta y nuevamente al promotor de cómics.

    Me ven y huyen despavoridos. Tomamos de nuevo unas cervezas y escapamos al gimnasio. No hay nadie y hacemos nuestro show. Me quedo hasta tarde. Un tipo mayor, blanco, y otro colombiano moreno despliegan su lujuria sobre el colchón de agua: La cosa sigue de largo pero poco a poco va bajando de tono. Me despido de Alex, de Miguel y de mis tres semanas de internación en el underground gay.

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